Cada match es único. Conoce sus historias…

Una Historia de
Esperanza y Amistad

Juan es esposo de Frances y papá de una joven. En abril de 2009 fue diagnosticado con leucemia, por lo que entró al difícil proceso de las quimioterapias. Después de mucho esfuerzo y paciencia, la enfermedad comenzó a retroceder.

Lamentablemente el tratamiento no funcionó al 100%, y no le quedó de otra más que solicitar un trasplante de médula ósea de un desconocido, porque en su familia no había nadie compatible. El tiempo comenzó a agotarse y el donador no llegaba…

Pero justo cuando estaba a punto de perder toda esperanza, Juan recibió la llamada que le cambió la vida: ¡habían encontrado un donador!

donador de médula ósea

Su héroe se llamaba Roymar y tenía sólo 19 años.

“Cuando me notificaron yo estaba trabajando y estudiando, por lo que dudé un poco sobre cómo iba a poder manejar mi agenda para donar. Lo importante es que estaba decidido a hacerlo, y  cuando le notifiqué a mi familia y a mis amigos que me habían llamado, se llenaron de orgullo y me apoyaron en todo”, dice.

 

El papá de Roymar apoyó a su hijo en todo momento:

“Hubo muchas dudas, pero todas nos las resolvieron en las pláticas de orientación”, cuenta. “Uno como padre se preocupa por el proceso de la anestesia y todo eso, pero se aclaró antes de la donación”.

Desde que Roymar supo que había un match para él hasta que donó pasaron un par de meses. Fue un proceso un poco largo, pero cuando por fin llegó el día de la donación, dice que no podía pensar en otra cosa más que en salvar la vida de la otra persona.

“En el momento en que recibí el trasplante hubo muchos sentimientos encontrados e incertidumbre”, nos cuenta Juan. “No sabía si eso que entraba a mi cuerpo iba a ser aceptado. También pensé mucho en la persona que me donó: no tenía idea de quién era en ese momento pero sí le di las gracias tanto a Dios como a ella por darme parte de su vida”.

Roymar cuenta que tras la donación supo que todo había salido bien, pero hasta dos meses después le confirmaron que el cuerpo de Juan había aceptado totalmente el trasplante.

“Después de la donación me sentí satisfecho con lo que había hecho. Físicamente me sentía agotado, adolorido en la espalda baja, pero fue un dolor tolerable”, dice Roymar.

Pasaron varios meses antes de que Juan y Roymar se conocieran, hasta que un día hablaron por teléfono por primera vez. En ese momento, lo primero que le dijo Juan a Roymar fue:“tú no sabes la magnitud de lo que has hecho. No tienes ni idea. Hiciste feliz a una familia”.

Hoy, ambos se llevan como si fueran hermanos, se ven muy seguido, y salen a comer y a divertirse juntos. “Somos hermanos de sangre… literalmente”, dice Juan,“¡Ahora tengo hasta el mismo tipo de sangre que él!”.  

 

 

Personas como tú
son las que hacen la diferencia

Si tienes la posibilidad de registrarte para donar, hazlo, por favor.

Puedes protagonizar tu propia historia de esperanza.

Otras formas de
ayudar a Be The Match México

OTRAS FORMAS DE AYUDAR